
Cada año, la eVolo Skyscraper Competition se convierte en un laboratorio global donde arquitectos y diseñadores exploran nuevas posibilidades para la arquitectura vertical. A diferencia de otros concursos centrados en proyectos inmediatamente construibles, esta plataforma ha ganado relevancia por promover propuestas especulativas que cuestionan el papel del rascacielos frente a los desafíos ambientales, tecnológicos y sociales del siglo XXI.
En la edición 2025, los proyectos premiados plantean una lectura distinta del edificio alto. Más allá de su función tradicional como contenedor de programas urbanos, los rascacielos aparecen aquí como infraestructuras capaces de interactuar con procesos ecológicos, científicos y territoriales.
En este artículo revisamos los dos primeros lugares del concurso, cuyas propuestas abordan problemáticas ambientales contemporáneas desde enfoques radicalmente distintos: la desaparición de los polinizadores en entornos urbanos y la contaminación por microplásticos en ríos metropolitanos.
Primer lugar
The Living Refuge: A Symbiotic Sanctuary for Humans and the Vanishing Pollinators

El primer lugar fue otorgado al proyecto The Living Refuge, desarrollado por Changsi Wang (Estados Unidos) y publicado el 27 de febrero de 2026 por eVolo Magazine. La propuesta aborda una crisis silenciosa pero fundamental para la estabilidad de los ecosistemas urbanos: la rápida disminución de las especies polinizadoras.
El proyecto se sitúa conceptualmente en Manhattan, uno de los entornos urbanos más densos y artificializados del planeta. En este contexto, la fragmentación del hábitat, la exposición a químicos y la expansión de la infraestructura han reducido drásticamente las condiciones de supervivencia para insectos polinizadores, organismos esenciales para la reproducción de numerosas plantas y para la estabilidad de los sistemas alimentarios.
Frente a esta situación, la propuesta plantea una estrategia arquitectónica clara: transformar el rascacielos en un santuario vertical para polinizadores, elevando nuevos hábitats por encima del plano urbano contaminado.
El elemento central del proyecto es una fachada producida mediante impresión 3D que funciona como un paisaje ecológico tridimensional. Un sistema robótico deposita dos tipos de materiales —uno estructural y otro ecológico— generando una superficie porosa capaz de retener humedad y materia orgánica. Esta geometría compleja crea microclimas protegidos donde pueden instalarse especies pioneras como musgos, líquenes y hongos.
Con el tiempo, estas colonizaciones vegetales generan condiciones favorables para la presencia de insectos polinizadores. En el interior de la fachada se incorporan cavidades que replican las condiciones de troncos huecos naturales, espacios utilizados por muchas especies para anidar y desarrollar sus larvas. De esta forma, la envolvente del edificio se transforma en una red vertical de microhábitats.

El proyecto incorpora además un sistema de observación científica. Sensores ambientales, cámaras infrarrojas y dispositivos de monitoreo permiten estudiar procesos como ciclos de alimentación, patrones de anidación o desarrollo larval. Mediante superficies de observación con vidrio unidireccional, los investigadores pueden registrar estos comportamientos sin interferir con los organismos.
Finalmente, la torre integra espacios públicos de exhibición que funcionan como un museo ecológico vertical. A través de recorridos de observación y áreas interpretativas, los visitantes pueden comprender el papel de los polinizadores dentro de los ecosistemas y la magnitud de su actual declive.
En conjunto, The Living Refuge plantea una reinterpretación del rascacielos como infraestructura ecológica urbana, capaz de albergar biodiversidad, producir conocimiento científico y fomentar conciencia ambiental.
Segundo lugar
Arquitectura como sistema vivo de filtración

El segundo lugar de la eVolo Skyscraper Competition fue desarrollado por Nasim Bakhshinejad, Sheida Ghelichkhany, Alireza Agah, Negar Hashemol Hosseini, Fatemeh Peysepar y Fatemeh Malemir, un equipo internacional con integrantes de Canadá, Italia y Emiratos Árabes Unidos.
A diferencia del primer proyecto, que se centra en la biodiversidad urbana, esta propuesta aborda otro problema ambiental emergente: la creciente presencia de microplásticos en los sistemas fluviales de las grandes ciudades.
El proyecto se sitúa en Guangzhou, una metrópolis atravesada por uno de los ríos más contaminados de Asia. En este contexto, fragmentos microscópicos de plástico circulan continuamente a través del agua, penetrando en los ecosistemas acuáticos y escapando a los sistemas convencionales de filtración.
Frente a esta situación, la propuesta plantea una pregunta provocadora: ¿puede la arquitectura comportarse como un organismo capaz de detectar y procesar contaminantes microscópicos?
La estructura propuesta funciona como un sistema de purificación integrado al río. Su capa exterior, inspirada en las escamas del dragón presentes en la cultura china, ralentiza el flujo del agua y genera pequeños remolinos que dirigen las partículas contaminantes hacia el interior del sistema.
En el interior, una serie de anillos espirales organiza el recorrido del agua, aumentando el tiempo de contacto entre el flujo y las capas activas de filtración. Esta geometría reproduce patrones presentes en conchas marinas y corrientes naturales, transformando el movimiento caótico del río en un proceso de limpieza más eficiente.

El núcleo del sistema está compuesto por una nano-red bacteriana que actúa como un tejido biológico. Esta malla captura microplásticos mientras sirve de soporte para colonias de bacterias capaces de degradar progresivamente estas partículas. A medida que los microorganismos metabolizan los contaminantes, generan una tenue bioluminiscencia azul-verdosa que indica las zonas donde la purificación está ocurriendo.
Más que un rascacielos en sentido convencional, la propuesta se plantea como una infraestructura ambiental sumergida, un organismo arquitectónico que interactúa con el flujo del río y colabora con procesos biológicos para restaurar ecosistemas urbanos contaminados.

Nuevas direcciones para la arquitectura vertical

Honorable Mention
2025 Skyscraper Competition
Kim Kyungmin, Hong Yewon, Lee Byeonghyeon
South Korea
Aunque parten de problemáticas distintas, los dos proyectos premiados en la edición 2025 de la eVolo Skyscraper Competition comparten una idea fundamental: el rascacielos ya no se concibe únicamente como un artefacto de densificación urbana o como un símbolo de progreso tecnológico.
En The Living Refuge, la torre se transforma en un refugio ecológico capaz de reconstruir hábitats para especies polinizadoras dentro de uno de los contextos urbanos más densos del mundo. En el proyecto ubicado en Guangzhou, en cambio, la arquitectura se plantea como un sistema biológico de filtración capaz de interactuar con microorganismos para combatir la contaminación por microplásticos en los ríos urbanos.
Ambas propuestas sugieren una dirección interesante para el pensamiento arquitectónico contemporáneo. En lugar de limitarse a ocupar territorio o a resolver programas funcionales, la arquitectura comienza a explorarse como infraestructura ambiental, capaz de integrarse a procesos ecológicos más amplios.
Más que soluciones inmediatas, estos proyectos funcionan como escenarios de investigación donde la arquitectura ensaya nuevas formas de relación con la naturaleza. En ese sentido, el valor de propuestas como estas no radica únicamente en su posible construcción, sino en su capacidad para ampliar la discusión sobre el papel que podrían asumir los edificios dentro de los ecosistemas urbanos del futuro.
MSc. Arq. Carlos Antony Muñiz Velasquez
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